jueves, 17 de marzo de 2011

La lluvia en Sevilla es una maravilla o el nuevo tipo de usuario

Desde la creación de Sixdegrees en 1997 la tecnología no ha hecho más que avanzar para mejorar el concepto de redes sociales y de interacción virtual, permitiéndonos cada vez relacionarnos más y mejor con otros usuarios de gustos afines, compartir más conocimiento y opiniones e incluso establecer relaciones de verdadera amistad con desconocidos o con gente situada al otro lado del mundo.

La inmediatez e interacción que nos permiten hoy en día los Social Media, la revolución que han supuesto en el concepto de "compartir", con sus avances diarios y sus infinitas ventajas, a veces parece que nos llevan al error de creer que hemos "inventado la rueda".

No quiero que se me entienda mal. Creo firmemente que las redes sociales en internet han supuesto una revolución en nuestro comportamiento habitual. Pero pienso que esa revolución simplemente es una amplificación tecnológica de nuestro comportamiento de relación tradicional.

No voy a entrar ahora en teorías sobre cómo y por qué el hombre es un ser relacional por naturaleza, ni a hablar de los conceptos que analizan la esencia de las relaciones o a la sociología, (aunque podría recurrir a Platón , o a Emilie Durkheim y cientos de pensadores más que no vienen al caso). Lo que quiero decir es que las redes sociales y el mundo del Social Media simplemente nos han permitido trasladar el comportamiento habitual que el hombre ha tenido siempre a lo largo de su historia dentro de su entorno cercano a un entorno virtual que ha provocado que ese "entorno cercano" se convierta en un entorno "casi infinito".

¿Y a qué viene todo esto? Pues viene a que no dejo de oir y leer teorías sobre el nuevo concepto de "usuario", y del "nuevo modelo de consumidor". Y lo cierto es que a mí ese concepto me suena a frase hecha, y siempre llego a la misma conclusión: El nuevo consumidor no existe, porque el nuevo consumidor no es más que el viejo, con nuevas herramientas.

  • El consumidor tradicional siempre se ha fiado de las opiniones de sus amigos antes de hacer una compra, acudir a un espectáculo o un restaurante, o cambiar algunos de sus hábitos: El "nuevo consumidor" del que hablan estas teorías hace exactamente lo mismo. Sin embargo, lo que ha cambiado para él es precisamente el concepto de "amigo" ya que ahora, gracias a los Social Media, su entorno se ha ampliado, incluyendo a muchísimos más "recomendadores" y "opositores" de cada una de sus inquietudes.
  • El consumidor tradicional se creaba una conciencia de su entorno en función de la información que recibía: El "nuevo consumidor" ídem de ídem. Lo que ha cambiado ha sido el grado de información que llega ahora a los consumidores y usuarios.
  • El consumidor tradicional cuando compraba algo buscaba calidad: Las teorías sobre el nuevo consumidor hablan de que se ha vuelto "más exigente". Sinceramente, considero que el hombre siempre ha sido exigente por naturaleza. Mi madre, por ejemplo, siempre se ha recorrido una tienda detrás de otra antes de hacer alguna compra. Hoy en día, simplemente, gracias a las nuevas tecnologías mi madre puede comparar de manera más sencilla, cómoda e inmediata, precios, características, marcas... Tenemos más y mejor información y lo sabemos. ¿Nos hace eso más exigentes que antes o simplemente hemos mejorado el modo en el que cumplimos nuestras exigencias?
  • El consumidor tradicional opinaba sobre lo que había comprado, el hotel que había visitado o qué le parecía la mirinda: El "nuevo usuario" también lo hace, solo que ahora, puede transmitírselo al mundo a través de un blog con miles de seguidores en lugar de comentárselo solo a "Paco el tendero"
Etc, etc. Y eso es lo que le digo a aquellos clientes que, desconocedores de las redes sociales y su funcionamiento, preguntan asustados cómo pueden enfrentarse a esos "nuevos usuarios" de los que oyen hablar y argumentan que prefieren no hacer nada no vaya a ser que se encuentren con críticas y situaciones incómodas (Ejemplo de lo que llamaba en otra ocasión Empresas ciegas).

El usuario es el mismo pero con más información, más contactos y más posibilidades. Y en mi humilde opinión, donde tenemos que poner el foco es en entender ese nuevo entorno del usuario de siempre, y dejarnos de frases hechas.

martes, 8 de marzo de 2011

Agencias, Medios y Viceversa

Esta tarde asistiré a la tercera edición de #rrppandtweets organizado por Carlos Molina (@molinaguerrero ) y Sara Moreno (@comunicatelo) Pero esta vez lo hago aún con más ilusión si cabe, porque el tema a tratar no sólo forma parte de mi pan de cada día sino que es algo que me preocupa especialmente:

Cómo entender y hacer entender el trabajo respectivo de agencias, gabinetes de prensa y periodistas, y cómo mejorar las relaciones necesarias que unos y otros tienen entre sí

Como todo consultor, cada día trato con multitud de periodistas. La mayoría de mis emails y llamadas acaban dirigidos a ellos. Y después de tantos años todavía me sorprendo al ver que, en ocasiones, seguimos sin entendernos.

Periodistas y consultores somos o deberíamos ser el equipo perfecto. Sin embargo, a veces para ellos nosotros somos "el lado oscuro": spammers, vendedores de humo, frenos e impedimentos a la hora de que ellos puedan realizar su trabajo como quieren, y ellos para nosotros son "el enemigo": quienes no nos "publican", quienes se olvidan de nosotros a la hora de realizar especiales sectoriales pese a que hablemos casi a diario, quienes no van a nuestras presentaciones o dicen que vienen para no aparecer después, o aquellos que nos mantienen en ascuas hasta el último minuto.

¿Y quién tiene la culpa?: Pues todos nosotros. Por no darnos cuenta de que en el fondo estamos en el mismo barco y por no encontrar fórmulas de relación satisfactorias para ambos. Algo que se solucionaría fácilmente si nosotros aprendieramos a no abusar, a seleccionar las informaciones que enviamos a cada medio y a priorizar y ellos a decirnos claramente qué les interesa y que no. Adoro a los periodistas que te dicen abiertamente "Mira María, me parece interesante, pero a nosotros no nos encaja" o "Cuando quieras hablar de H o B llámame, pero no me llames con Zs, o Ss".

Tenemos que poner las cartas sobre la mesa. Conocernos, comprendernos y actuar en conjunto. Las agencias podemos ser más que utiles para los medios porque conocemos los clientes, porque contamos con la información, porque somos los intermediarios, aportamos la visión periodística, filtramos lo interesante de lo puramente comercial y podemos ayudarles en su trabajo. Y nosotros, reconozcámoslo, sin ellos, no somos nada.

Sin embargo a veces nuestras diferencias se basan en una disparidad de conceptos. Consultores, ¿nunca os ha ocurrido que un tema en el que tenéis poca confianza acaba publicado a diestro y siniestro y uno que os parece "el notición" tiene una suerte mucho peor? Si habéis respondido No, me quito el sombrero. Pero yo todavía me enfrento a estas incomprensiones de vez en cuando.

Os contaré un caso concreto. Las razones que me han mantenido alejada de este blog durante poco más de un mes han estado muy relacionadas con un proyecto al que he tenido que dedicar gran parte de tiempo. Bien, este proyecto en cuestión, (cuyo nombre no diré) es un proyecto atractivo, con un tema muy actual, con millones de posibilidades de comunicación, que tocaba a varios sectores principales, con cifras (que levante la mano el consultor al que no le hacen los ojos chiribitas cada vez que ve números para comunicar), que cumplía todas y cada una de las características de lo que es noticia (actualidad, veracidad, novedad, periodicidad, e interés público)... Vamos, lo que en las agencias llamamos "proyectos con chicha", de esos que miras con ojos golosos porque sabes que tendrán no ya los resultados esperados, sino que es muy problable que los superen.

Y lo ha tenido. Pero en contra de todo pronóstico, conseguirlo ha costado más esfuerzo del que pensábamos.


¿Por qué? Pues espero poder descubrirlo esta tarde. Si os queréis acercar será a las 18:30h en la sede de EOI (Avenida Gregorio del Amo, 6)

Entre tanto os dejo un post donde Carlos Molina ya habló de esta tema de manera muy gráfica (y muy divertida, por cierto) , ¿Por qué las relaciones públicas son el lado oscuro?



lunes, 24 de enero de 2011

Por qué decir NO al Ghost Blogging

La necesidad y oportunidad que muchos directivos ven en los medios sociales ha llevado a más de uno a confiar en lo que se ha venido a llamar Ghost Blogging, que traducido a nuestro lenguaje más común no es otra cosa que contratar a un "negro" que suplante nuestra personalidad en la red, para que escriba y gestione nuestro propio blog.

Bien. ¿Por qué la gente acude al Ghost Blogging? Creo que principalmente son cuatro las razones que mueven a los directivos a contratar estos servicios:
  • Falta de tiempo
  • Falta de conocimientos del mundo 2.0
  • Poco interés (o incapacidad) por escribir
  • Mal asesoramiento
  • Una suma de todas las razones anteriores
Pero lo que me pregunto es si antes de contratar un Ghost blogger, estos directivos, sus compañías o sus responsables de comunicación se han parado a analizar los riesgos y las posibles consecuencias de esta usurpación consentida de su personalidad online. Y es que este tipo de actos atacan directamente la propia esencia de lo que es o debería ser un blog personal y de lo que es la comunicación en medios sociales.

Si hay algo que caracteriza a las nuevas herramientas de comunicación es la personalización y la transparencia. Gracias a los blogs, las redes sociales y las numerosas herramientas interactivas con las que contamos ahora, podemos establecer relaciones directas con todo tipo de personas, desde famosos, presidentes de compañías o políticos. La gente espera descubrir a la persona que se esconde detrás de la información, sus opiniones y su personalidad. Y hacer creer a nuestro público que trata con nosotros, cuando no lo hace, no es otra cosa que un engaño (aunque existan matices que después veremos), una estafa que en cualquier momento puede hacerse pública, con sus consiguientes consecuencias en materia de credibilidad e imagen.

Si un directivo siente la necesidad de estar presente de manera activa en el mundo online, existen otras formas más éticas y menos arriesgadas de hacerlo.
  • Pon en marcha un blog corporativo: Si quieres abrir una puerta online ésta no tiene por qué ir necesariamente de tu mano. Contratar un blogger para que hable en nombre de la empresa y traslade sus mensajes a la red, no es un engaño.
  • Si no tienes tiempo suficiente para escribir un blog con la periodicidad necesaria, puedes optar por crear un blog multi-autor con otros directivos de la compañía.
  • Si el problema es falta de conocimiento o interés por el mundo online, recuerda que "no tenemos que estar por estar". Los públicos quieren relaciones, no falsas apariencias. Hay veces que aunque esté "nuestro vecino" es preferible que no estemos nosotros. No si no vamos a ser capaces de liderar el proyecto con sinceridad y honestidad.
  • Existen otros canales que requieren menos tiempo: Quizá en tu caso sea preferible utilizar las herramientas de microblogging o participar en debates afines en las redes sociales..
Y hé aquí los matices a los que me refería antes. En función de la implicación que como autor tengamos en el blog "fantasma" se podrá tildar a este de engaño o de no. Yo no me atrevería a decir que elaborar un esquema con las ideas para un post y pedir a un experto que lo redacte, revisarlo después, modificarlo para que esté a nuestro gusto y después publicarlo, sea engaño, por ejemplo. Por eso, si quieres transmitir sus ideas a un tercero y que éste las escriba en tu blog, existen formas de hacerlo sin engañar a nadie:
  • Contratar a un redactor a quien transmitir el esquema de lo que quieres contar , coordina y aprueba todo lo que vaya a ser publicado e implícate además en el trato que tu "otro yo" da a los lectores y contactos online: De esta manera no caerías en el engaño, por un lado, y evitarías ciertos riesgos. Imagina que por un casual un conocido tuyo deja un comentario en tu blog que es contestado por tu "otro yo" como si no os conociérais de nada. Eso, además de afectar a tu relación con el comentarista en sí, puede ser el primer paso para que se desate la madeja y la existencia del Ghost Blogger salga a la luz...
  • Incluye una aclaración en la definición del blog. Algo como una nota de autor donde indiques que no eres tú quién realmente estás escribiendo el blog, pero que estás de acuerdo con todas las opiniones que emiten en él la gente contratada al efecto.
  • Incluye al redactor como co-autor: Si las ideas son tuyas y la redacción/gestión es suya, déjalo claro.
  • Pon en marcha una nueva política de comentarios: Si no tienes tiempo para responder a los comentarios de tus seguidores, recopílalos y vete dándole respuesta directamente en los nuevos post (Esta técnica por ejemplo la utiliza Paula Echevarría en su blog personal sobre moda. inlcuido en la revista Elle. Consciente de que no puede gestionar cada respuesta, Paula aclara que "Una pequeña aclaración chicas, siempre que yo escribo en el blog lo hago desde una nueva publicación, nunca entre el resto de comentarios…"
En definitiva, existen muchas maneras mucho menos arriesgadas de establecer un nuevo canal de comunicación con tus públicos sin tener que recurrir al engaño. Y como consultores, si topamos con un cliente que no tiene ninguna intención de escribir, supervisar o diseñar sus post, deberíamos saber recomendarle otras herramientas o fórmulas que le ayuden a conseguir sus objetivos sin poner en riesgo tanto su reputación como la de su compañía.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El Caso de BP: No sólo el petróleo puede derramarse


El pasado 20 de abril de 2010, el gigante petrolero British Petroleum pasó la peor crisis de toda su historia, cuando se produjo la explosión y posterior hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México.

El accidente dejó 11 muertos y las mayores repercusiones ambientales en la historia de EEUU, todo un desastre ecológico y medioambiental. BP, como toda compañía que se precie, y cuya actividad contemple una serie de riesgos, contaba con un plan de contingencia. Nadie está libre de sufrir un accidente, un error o una desgracia. Así que, cualquier petrolífera cuenta con un manual que indica qué hacer en estos casos: Analizar qué ha ocurrido, puesta en marcha de acciones urgentes para frenar las consecuencias, y un plan posterior para evitar que vuelva a ocurrir. Sin embargo, BP no parecía tener resuelto dentro de ese plan un accidente de “este tipo”.

Si hubiera sido capaz de reaccionar y de contener el problema ecológico, el accidente hubiera supuesto para la compañía una deuda millonaria -que tendrá que asumir- y una bajada considerable de su valor en el mercado, lo que no es poco.


¿Pero qué ocurre cuando la crisis se agrava con una pésima gestión de la imagen de compañía?

BP, una compañía comprometida con la sostenibilidad, con una fuerte política de RSC construida en torno a su slogan “Beyond Petroleum” (más allá del petróleo) con su logo “verde”, cuyo significado era explicado por los directivos de la compañía como “representación del calor, la luz y la naturaleza”, no sólo ocasionó el mayor vertido de crudo de la historia, sino que no supo transmitir a la opinión pública su preocupación, su conciencia medioambiental, ni su arrepentimiento.

Además estamos hablando de una que no pasaba por una situación como esta por primera vez, sino que ya sufrió una situación similar y cuya gestión de superación de crisis y de reposicionamiento corporativo no sólo fue buena sino que se convirtió en caso de estudio en Universidades y Escuelas de Negocio, lo que implica que no era novata, contaba con experiencia, y con una buena gestión de la comunicación.

La empresa fue acusada de negligencia, de mala conducta empresarial, de prácticas que se oponían totalmente a su posicionamiento deseado, falta de previsión, ausencia de plan de actuación… todo lo que influyó directamente en su pérdida de credibilidad. Las redes sociales se llenaron de críticas, no tardaron en aparecer burlas, videos, canciones, ataques a la imagen de la empresa sustituyendo el logo, convirtiendo BP en “Basta de petróleo” etc.


Aquí os dejo algunos videos irónicos que se han realizado contra BP:
http://www.youtube.com/watch?v=2AAa0gd7ClM&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=HtfevVB5eBk&feature=channel
http://www.youtube.com/watch?v=q--WmZ_yEsk&feature=related

Además, la actuación en materia de comunicación del CEO de BP, Tony Hayward no fue mala, sino desastrosa. Un Presidente que se escondía de las cámaras de televisión mientras otro directivo tomaba las riendas ante la prensa, un presidente que afirmaba ante los medios que solo quería que se acabara todo “esto” para recuperar su vida”, un presidente que en medio de la crisis se deja ver en una regata de millonarios, precisamente en el medio que ecológicamente su compañía había afectado…

Finalmente su manera de gestionar esta crisis no sólo afectó a su imagen y a la de la compañía, sino que parece ser que provocó su salida definitiva cuando el presidente de BP, Carl-Henric Svanger, dijo que tomaría las riendas para restablecer la reputación de la petrolera británica en una entrevista donde dejó entre ver su total desacuerdo con la gestión que había realizado Hayward.

Todo lo que Hayward dijo en relación a este “despido” –por el que recibió 17 millones de dólares- fue, “La vida no es justa”.

The Huffington Post publicó este video, que muestra un ejemplo evidente entre lo que dijo y lo que debería haber dicho, Tony Hayward (hoy ya ex CEO de BP) http://www.huffingtonpost.com/2010/06/17/bp-ceo-tony-hayward-re-re_n_616284.html

La pésima gestión de la comunicación de BP llegó incluso a tener nombre propio, ya que en twitter apareció la cuenta @BPGlobalPR que incialmente parecía su cuenta oficial de PR, pero que pronto se vio que se trataba de una cuenta creada al efecto para criticar la deficiente comunicación de la compañía.

Otro punto negativo fue que BP no contaba con presencia activa en redes sociales antes del desastre. Nadie se había ocupado de la comunicación digital de la compañía, ni de generar una comunidad online entorno a la marca. Esto supuso que cuando las críticas llenaron la red, BP tenía que empezar desde cero para intentar reaccionar. No sabían cómo actuar en las redes sociales, y es evidente que no era el mejor momento para hacerlo.


¿Qué se hizo bien?
Rápidamente, BP enfocó su web a dar respuesta al desastre bajo y puso en marcha un “dark site” (páginas web creadas preventivamente para situaciones de crisis) bajo el nombre de Deepwaterhorizonresponse.com, conectado a diferentes redes sociales como: Twitter, Flickr y YouTube, y desde donde proporcionaba información para los estados de Louisiana, Alabama, Mississippi y Florida. Este site, trabajaba en coordinación con varias agencias del gobierno, hasta que finalmente el gobierno de EEUU anunció que se haría responsable total de la página, y el site ha sido redireccionado a la dirección http://www.restorethegulf.gov/


Está claro que una buena gestión de la comunicación, sin haber ido acompañada de una gestión del problema, un plan de acción sólido y efectivo, no habría salvado a BP del desastre.


¿Y tú? ¿Tienes un plan?
No sólo las empresas relacionadas con actividades de riesgo deben contemplar las posibles catástrofes en las que pueden verse involucradas.

Hágase estas preguntas:
  • ¿Tiene su empresa un manual de crisis que contemple todos los escenarios posibles a los que se puede enfrentar?
  • ¿Cuenta ese Manual con un Plan de comunicación específico para cada caso?
  • ¿Han definido quién debería ser el portavoz ante los diferentes públicos en cada caso?
  • ¿Están formados estos portavoces para no caer en errores como los de Hayward?
  • ¿Cuenta con un plan de superación de crisis?

Si alguna es negativa, no se preocupe. Puede que aún esté a tiempo de prepararse antes de que pase nada. Pero nunca se sabe...

Si podemos sacar algo positivo del desastre de BP es que no solo el petróleo puede derramarse…